El término “ecológico” se ha convertido en parte del lenguaje cotidiano. Cada vez más productos lo incorporan en su etiqueta, desde frutas y mermeladas hasta productos de limpieza o cosmética. Sin embargo, no siempre está claro qué hay detrás de esa palabra. ¿Qué significa realmente que un producto sea ecológico? ¿Y en qué se diferencia de lo “natural” o “artesanal”?
Entenderlo es importante, sobre todo en un momento en el que las decisiones de compra están cada vez más ligadas a valores como la sostenibilidad y la salud.
Más allá de una etiqueta
Que un producto sea ecológico no depende de una simple declaración del fabricante. Es una condición regulada por normativas oficiales tanto en España como en la Unión Europea.
Para que un producto obtenga la certificación ecológica, debe cumplir una serie de requisitos que garantizan que ha sido elaborado respetando el medio ambiente, la salud del consumidor y el bienestar animal en caso de que aplique.
En el caso de los productos agrícolas y alimentarios, esto implica una producción sin pesticidas químicos, herbicidas sintéticos ni fertilizantes artificiales. También prohíbe el uso de organismos modificados genéticamente (transgénicos). Todo el proceso, desde la siembra hasta el envasado, está sujeto a inspecciones y controles periódicos.
Lo ecológico frente a lo natural y lo artesanal
Los tres términos suelen confundirse, aunque no significan lo mismo.
- Un producto natural es aquel que no ha sido alterado químicamente, pero no necesariamente ecológico. Puede proceder de un cultivo convencional con uso de pesticidas o fertilizantes sintéticos.
- Un producto artesanal hace referencia al modo de elaboración. Se produce en pequeñas cantidades, con intervención manual y sin procesos industriales. Sin embargo, tampoco implica que los ingredientes sean ecológicos.
- Un producto ecológico, en cambio, debe cumplir normas concretas de producción sostenible y contar con un certificado oficial que lo acredite.
Por eso, lo ideal es cuando estos tres conceptos coinciden: un producto natural, artesanal y además ecológico, elaborado respetando tanto los ingredientes como el entorno.
El sello que lo demuestra
El consumidor puede identificar un producto ecológico gracias al logotipo verde con la hoja formada por estrellas blancas: el sello de Agricultura Ecológica de la Unión Europea.
Este símbolo garantiza que el producto cumple los estándares de producción ecológica establecidos y que ha pasado todos los controles pertinentes. En Asturias, la certificación se complementa con la supervisión de organismos autonómicos como el COPAE (Consejo de la Producción Agraria Ecológica del Principado de Asturias), que audita y avala los procesos de las empresas certificadas.
En Berries Nature Park, este sello no es un simple distintivo gráfico. Es la consecuencia de un trabajo constante por mantener un modelo de producción responsable y transparente, que busca calidad sin comprometer el equilibrio natural.
Beneficios de elegir productos ecológicos
Consumir productos ecológicos tiene ventajas que van más allá del sabor o la calidad.
Por un lado, favorece una agricultura menos agresiva con el suelo y el agua, reduce la huella de carbono y protege la biodiversidad local. Por otro, garantiza al consumidor un alimento más limpio, libre de residuos químicos y con una trazabilidad completa.
A nivel sensorial, los productos ecológicos suelen tener un sabor más definido. En el caso de los arándanos o las mermeladas, esa diferencia se traduce en una fruta con mayor intensidad aromática y un equilibrio más natural entre acidez y dulzor.
Una elección con sentido
Optar por lo ecológico no es solo una cuestión de salud o tendencia. Es una manera de apoyar a quienes trabajan con responsabilidad, respetando los ritmos del campo y evitando procesos industriales que degradan el entorno.
Cada compra es una forma de voto, y elegir productos ecológicos significa apostar por una economía más justa, sostenible y coherente.
En definitiva, que un producto sea ecológico significa que detrás de él hay un compromiso real: con la tierra, con las personas que lo producen y con quienes lo consumen.

